Salto de Fe
16 de julio de 2026
De vez en cuando, uno escucha o lee algo que le causa una profunda impresión. Esto me sucedió recientemente al releer una historia que he leído muchas veces, una de las más dramáticas en Autobiografía de un Yogui.
“Señor, usted debe ser el gran Babaji.” El rostro del hombre estaba iluminado por una indescriptible reverencia. “Le he buscado incesantemente durante meses entre estos imponentes riscos. Le suplico que me acepte como discípulo.”
Como el gran gurú no respondió, el hombre señaló al abismo que se abría a sus pies.
“Si me rechaza me tiraré desde esta montaña. La vida ya no tiene valor si no puedo conseguir su guía a la Divinidad.”
“Entonces salta,” dijo Babaji (pulsa aquí para ver el enlace en inglés) impasible. “No puedo aceptarte en tu actual estado de desarrollo.”
El hombre se arrojó inmediatamente por el acantilado. Babaji ordenó a los conmocionados discípulos que trajeran el cuerpo del desconocido. Cuando volvieron con la forma mutilada, el maestro colocó su divina mano sobre el hombre muerto. ¡Y he aquí que éste abrió los ojos y se postró humildemente ante el omnipotente maestro!
“Ahora estás preparado para ser mi discípulo.” Babaji (pulsa aquí para ver el enlace en inglés) sonreía radiante al chela resucitado.
En el pasado, leí esta historia como observador, maravillándome del comportamiento de Babaji y el milagro que le siguió. Esta vez la leí como participante, imaginándome en el lugar de ese hombre. Afortunadamente, su historia permanece sin contar—no se dieron detalles de su edad, nacionalidad, ni circunstancias familiares, lo que me permite reimaginarla como si fuera la mía.
Para estar tan cerca de la liberación, donde una vida en el mundo ya no tenía valor, debió haber pasado, como nosotros, muchas vidas a buscando a Dios. En esta vida debió haber tenido el éxito suficiente como para poder partir sin huir de deseos insatisfechos ni de remordimientos.
¿Acaso muchos de nosotros no nos identificamos con su anhelo, donde una vida sin Dios ya no nos interesa, donde los deseos insatisfechos ya no nos motivan? Si todavía no hemos llegado al punto de estar listos para dar el salto de fe definitivo, al menos podemos vislumbrar ese estado elevado brillando en el horizonte. Sentimos intuitivamente que, si seguimos intentando, podemos alcanzarlo en esta encarnación, o antes de que pasen muchas más. Después de todo, Swami Kriyananda nos dijo que todos deberíamos esforzarnos por ser jivan muktas en esta vida.
Inmensidad, de Nayaswami Jyotish.
Nuestro salto de fe no se realizará desde una imponente cima, sino elevándonos a través del ojo espiritual hacia un reino donde el ego terrenal no permanece más que como un recuerdo fragmentado. Todos debemos emprender ese vuelo final en solitario, pero afortunadamente formamos parte de un grupo de amigos ansiosos por viajar juntos hacia esas alturas espirituales.
¿No te sientes atraído tú también por un tiempo en el que tus deseos desaparecen, y que no deseas nada más que vivir en la luz de Dios y hacer Su voluntad? Una de mis oraciones-demanda favoritas de Susurros de la Eternidad (pulsa aquí para ver el enlace en inglés) se relaciona perfectamente con la historia de ese hombre—y con la nuestra.
“Lloro en un desierto de soledad. Con los ojos cerrados, he llamado durante mucho tiempo a las puertas de la oscuridad, rogando que se abran y revelen Tu luz. Con un millón de ansias sedientas en mi corazón, te anhelo. Oh, ¿vendrás?”
Nayaswami Jyotish
